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El miércoles pasado en un nuevo episodio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, misma que se remonta a inicios del 2018 con la imposición de aranceles a paneles solares y lavadoras importadas desde todo el mundo, el presidente de EE.UU. firmó una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” en el sector de telecomunicaciones estadounidense.

Dicha orden prohíbe la compra o uso de cualquier tecnología de comunicaciones fabricados por compañías consideradas como una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. en virtud de crear un “riesgo indebido de sabotaje” de los sistemas de comunicaciones de EE.UU. o “efectos catastróficos” para su infraestructura.

Si bien no menciona específicamente a Huawei Technologies Co Ltd, el Departamento de Comercio de Estados Unidos incluyó a Huawei y a otras 70 empresas en la “Lista de entidades”, lo que significa que las compañías norteamericanas tendrán que emitir una licencia del gobierno estadounidense para venderle tecnología a cualquier empresa que forme parte de la lista negra incluyendo al gigante chino Huawei.

¿Google se une a la guerra comercial?

A razón de lo anterior, este domingo los gigantes estadounidenses Google, Intel, Qualcomm, Xilinx y Broadcom han cortado hasta nuevo aviso el suministro de hardware y software, así como de otros componentes indispensables para la empresa china.

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Aunque todo indica que Huawei ya estaba preparándose para un escenario exterior hostil, pues desde mediados del 2018 ha acumulado componentes necesarios para seguir fabricando nuevos productos por lo menos durante 3 meses. Al mismo tiempo, se piensa que a fin de evitar perder su lugar en la carrera tecnológica en las redes 5G, (base de la economía moderna) Huawei ha empezado a diseñar sus propios componentes.

Ante esto, ahora Huawei se enfrenta a dos escenarios posibles: tener éxito en la creación de sus chips, semi-conductores y demás productos y, crear su propio sistema operativo para así catapultarse en la cima evitando perder mercados extranjeros ya conquistados, como el europeo y el latino. O, fallar en su intento de independencia tecnológica.

En el imaginario de Trump, ahogar a la segunda marca más grande de teléfonos inteligentes significaría paralizar la economía de China, un objetivo que desde hace mucho persigue.

¿Huawei moneda de cambio entre EE.UU. y China?

Aunque la represión de la administración trumpista contra China no es reciente, lo cierto es que las tensiones se recrudecen conforme se acercan las elecciones presidenciales del 2020, en las que Donald Trump planea reelegirse.

El Departamento de Justicia de EE.UU. ha estado investigando a Huawei desde 2016 y en diciembre del 2018, estuvo detrás del arresto en Canadá de Meng Wanzhou, Directora General de Finanzas de Huawei e hija mayor del multimillonario fundador de Huawei, quien enfrenta un proceso de extradición a petición del gobierno de Estados Unidos. Esto a razón de las acusaciones hechas a la empresa por presuntamente violar las sanciones contra Irán.

A fin de paralizar el auge de China como superpotencia tecnológica y ante las sospechas de Trump de la colusión entre Huawei y Beijing en el espionaje internacional, la administración trumpista ha encaminado su política del terror en desincentivar el uso de celulares de Huawei de manera interna y también con otros países aliados.

Comentarios finales

Con la imposición de aranceles de manera constante y ante la decisión de Google y otras compañías, las tensiones de la batalla comercial entre Beijín y Washington han aumentado y con ello también lo ha hecho la lucha por la hegemonía tecnológica.

Después de las elecciones de término medio (mid-term), el miedo y el proteccionismo representados en la guerra comercial continúan siendo la base de la pirámide electoral de Trump.

Si bien Trump confía en que Huawei le servirá como moneda de cambio ante futuras negociaciones con Xi Jinping, que se pronostica se realicen en el marco del G20 en Japón, lo cierto es que Trump no debería desestimar tanto a su rival, principalmente, por la importancia que tiene China en el contexto económico mundial actual.

Además, con la creciente oleada de candidatos demócratas para 2020, el éxito que tenga Trump de camino a las presidenciales dependerá del buen o mal uso electoral que le dé a la guerra comercial.

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