(Foto de AFP)

El pasado fin de semana, se vivió en Nicaragua la máxima expresión de violencia perpetrada por el Estado con el ataque de grupos paramilitares a la población civil, haciendo recordar el pasado dictatorial y la guerra civil del siglo XX.

La República de Nicaragua, un país volcánico y tropical que colinda al norte con Honduras y al sur con Costa Rica, lleva sumergido casi 3 meses en un conflicto civil con asesinatos propiciados por fuerzas policiales y grupos paramilitares leales a Daniel Ortega, un exguerrillero que es presidente por segunda ocasión (1979-1990 y desde 2007 hasta la fecha), los cuales no han sino propiciado el auge de la impunidad en las últimas semanas.

Reformas al Sistema de Pensiones

En Abril de 2018 lo que empezó como una protesta estudiantil contra aumento de las contribuciones al sistema de pensiones, decretado por el gobierno a recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) para darle sostenibilidad al Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS), en el que se requiere que los trabajadores contribuyan con más dinero al sistema sin que los jubilados también reciban más, terminó detonando el movimiento en contra del presidente Daniel Ortega, debido a la muerte de 21 personas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre los que se encontraban estudiantes, un periodista e incluso dos oficiales.

“Operación limpieza”

A más de 85 días de los sucesos de abril y de una serie de protestas no sólo en la capital, Managua, sino en otras regiones del país, como Jinotepe, Diriamba y varios municipios de Matagalpa, en donde gracias a la “Operación Limpieza” perpetrada el pasado fin de semana para quitar las barricadas de la zona y en la que participaron las fuerzas policiales y grupos civiles simpatizantes a Ortega, se suman ya 351 muertos según el último informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANDPH).

“Operación limpieza” es una ofensiva lanzada por el Presidente Daniel Ortega y bautizada así por las organizaciones de Derechos Humanos, debido a que su único objetivo es quitar todas las barricadas levantadas en el país, sin importar la cantidad de muertos o heridos que eso implique. En Nicaragua contabilizaron más de 200 barricadas y bloqueos de carreteras, aunque grupos paramilitares ya han desmantelado la mayoría.

Las también llamadas “jornadas de limpieza” se dan después de que el Presidente y líder del partido político Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pronunciase un discurso ignorando las demandas de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia y la oposición nicaragüense de adelantar las elecciones en 2019, alegando que respetará los tiempos estipulados por la constitución nicaragüense para celebrar elecciones hasta 2021, respetando el mandato presidencial de 5 años.

Segundo Paro Nacional, “Juntos Somos un Volcán”

En la capital, Managua, la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, en la cual participan estudiantes, empresarios, productores y académicos, como parte de las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega, ha convocado a varias actividades empezando por una marcha pacífica a nivel nacional llamada, “Juntos somos un volcán” (en referencia a los volcanes que caracterizan su territorio) el jueves 12 de julio, siguiendo con un paro nacional el viernes y una gran caravana de coches, el sábado. Todas éstas, iniciativas para presionar la salida pacífica de Daniel Ortega.

¿Qué podemos esperar ante la peor crisis socio-política del siglo XXI en dicho país centroamericano, marcado por una violenta represión que ha causado los más de 300 muertos, la impunidad, el descontento civil, el llamado de la OEA a celebrar elecciones adelantadas, las sanciones de EE.UU. contra altos funcionarios nicaragüenses, además del nuevo nombramiento del embajador de EE.UU. en Nicaragua, Kevin K. Sullivan?

Por lo pronto, el régimen orteguista espera que el movimiento se apacigüe (por apatía o por la fuerza de la represión) para continuar al mando del país.